Una reseña de libro de ‘Guantanamo Diary’

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Una reseña de libro de ‘Guantanamo Diary’

Guantanamo Diary

de Mohamedou Ould Slahi

2015

Desde el año 2001, Mohamedou Ould Slahi ha estado detenid@ en centros secretos de detención por orden del gobierno amerikano. Primero en Mauritania (el país donde nació), después en Jordania, y finalmente en 2002 fue encarcelado en la Bahía de Guantánamo, donde todavía está. En septiembre 29, 2001, Slahi se entregó voluntariamente a la policía Mauritania; estaba segur@ de que iba a ser exonerad@ ya que era inocente de cualquier crimen. Pero en lugar de ser liberad@, sufrió años de tortura. Al inicio mantuvo su inocencia hasta que se dio cuenta de que no iba a ser liberad@ y hasta que no pudo soportar más el sufrimiento. Desde ese momento, Slahi empezó a confesar cualquier cosa que sus captores querían que dijera. Ocasionalmente, Slahi les decía la verdad cuando le preguntaban directamente y también cuando sabía que sus cuentos no eran consistentes ni podían ser ratificados porque sus ‘confesiones’ fueron totalmente fabricadas. Pero fue después de empezar a dar confesiones falsas e implicar falsamente a otros que a Slahi se le permitió dormir y comer e incluso paró el extremo maltrato físico. Los detalles de su tortura harán que los lectores se pregunten: ¿Cómo pudo durar tanto tiempo?

En 2005, Slahi empezó a escribir sobre sus experiencias (después de que le dieron papel y bolígrafo) y finalmente, después de muchos años de batallas jurídicas, su manuscrito, que fue fuertemente censurado, fue liberado por el gobierno americano. Este libro es una versión editada de la historia de Slahi y contiene las redacciones originales. El editor, Larry Seims, incluye algunas especulaciones de las razones de dichas redacciones y documenta información desclasificada que confirma lo que Slahi escribió. A pesar de la censura excesiva, el manuscrito incluye detalles sorprendentes sobre las experiencias de Slahi, por ejemplo: los años de tortura que sufrió, evidencia incuestionable de su inocencia, y el deseo del gobierno americano de una confesión falsa. El libro está escrito en inglés, el cuarto idioma de Slahi, uno que aprendió en la cárcel para poder comunicarse mejor con sus captores y para poder entender lo que sucedía a su alrededor. Durante seis años y medio, Slahi no pudo tener contacto con el mundo exterior. Incluso, fue ocultado del ‘International Committee of the Red Cross’ (el Comité Internacional de la Cruz Roja – CICR) que tiene un mandato bajo los Convenios de Ginebra de visitar a los prisioneros de guerra y a las personas que fueron detenidas en situaciones similares a Slahi, para asegurarse de que son tratados humanamente. Durante el primer año de su encarcelamiento, la familia de Slahi ni siquiera sabía dónde estaba y solo lo descubrieron cuando uno de sus hermanos vio un artículo en un periódico alemán. En 2008, Slahi finalmente se le concedidó el ‘privilegio’ de poder llamar a su familia dos veces al año. En 2010, la petición de habeas corpus, que ordenaba su liberación, fue concedida por el ‘DC Circuit Court of Appeals’ (Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia). Pero la administración de Obama presentó una apelación y Slahi permanece aun en custodía.

La dominación global del imperialismo Amerikano

Las tantas personas que fueron detenidas y secuestradas de sus países nativos, y que fueron mandadas a la Bahía de Guantánamo, enfatizan el estado neo-colonial de esos países. Como Slahi explica, “El 28 de noviembre es el día de la independencia de Mauritania; simboliza el evento cuando la república islámica de Mauritania supuestamente declaró independencia de los colonizadores franceses en 1960. Irónicamente, en ese mismo día en 2001, la independiente y soberana república de Mauritania entregó uno de sus propios ciudadanos en una premisa. Además de su deshonra eterna, el gobierno de Mauritania no solo rompió la constitución, que prohíbe la extradición de los criminales Mauritanos a otros países, sino que también extraditó a un ciudadano inocente, exponiéndole a la impredecible justicia amerikana.” (p132)

Cuando el CICR por fin consiguió ver a Slahi, el último detenido que tuvieron permiso para ver, intentaron hacerl@ hablar del abuso que sufrió. “Siempre escondí los maltratos cuando me lo preguntaba el CICR porque tenía miedo de la represalia. Eso y el hecho de que el CICR no tiene ningún poder real sobre el gobierno amerikano; el CICR intentó, pero el gobierno amerikano no cambió de ruta, ni siquiera una pulgada. Si dejaban al CICR ver a un detenido, significaba que la operación contra ese detenido se había terminado.” (p348)

Este libro enfatiza el poder del imperialismo amerikano y el hecho de que puede hacer lo que quiere en este mundo. No hay ningún gobierno ni organización que pueda luchar contra este poder. Muchos amerikanos se enorgullecen de esto, pero esto es el poder de una gente que quiere dominar el mundo para ganancias económicas. Cuando los oprimidos contraatacan, el poder es desplegado para aplastar a la resistencia por cualquier medio necesario. Por supuesto hay una contradicción inherente en este poder: la dominación del imperialismo amerikano engendra resistencia de los oprimidos en todo el mundo. Los llamados ataques terroristas dirigidos a los E$tado Unido$ (EE.UU) son reacciones al terrorismo amerikano en todo el mundo. Como Slahi escribió cuando estaba viendo la película ‘Black Hawk Down’ (La caída del halcón negro): “Los guardias se volvieron locos emocionalmente porque vieron a muchos amerikanos asesinados a balazos. Pero no se dieron cuenta de que el número de víctimas amerikanas es insignificante comparado con los somalís que fueron atacados en sus propias casas. Me quede pensando cómo la gente puede tener la mente tan cerrada. Cuando la gente ve algo desde solo una perspectiva, fracasan en ver el escenario total, y esa es la razón principal de la mayoría de los malentendidos que a veces resultan en confrontaciones sangrientas.” (p320)

No estamos de acuerdo de que solamente son estos malentendidos que resultan en estas confrontaciones sangrientas. Pero, más bien es el hambre de sangre de la agresión imperialista que continuamente busca nuevas fuentes de riqueza explotada y riqueza robada que inevitablemente resulta en las confrontaciones sangrientas.

Aunque Slahi está lejos de ser radical políticamente, sus experiencias le educaron sobre la realidad de la injusticia y la definición del crimen por los que están en poder. Escribiendo sobre su arresto y encarcelamiento inicial en Mauritania: “¿Por qué tenía tanto miedo? Porque la delincuencia es algo relativo; es algo que el gobierno define y redefine cuando le da la gana.” (p92)

La guerra contra el Islam

El objetivo de la agresión de los EE.UU cambia dependiendo de donde este la mayor resistencia al imperialismo. A mitad del siglo XX la agresión fue concentrada en los países comunistas, esto luego cambió a finales del siglo XX a la guerra contra las drogas en Latinoamérica, y después al mundo árabe al principio del siglo XXI. Slahi está fuertemente consciente de esta reciente ola de agresión por l@s imperialistas amerikan@s dirigida al Islam y la hipocresía de este ataque:

“…L@s amerikan@s suelen ampliar el círculo de los que están involucrados para poder atrapar el mayor número de musulmanes posible. Siempre hablan de una gran conspiración en contra de los EE.UU. Yo personalmente fui interrogad@ sobre la gente que solamente practican lo básico de la religión y que simpatizan con los movimientos islámicos; me preguntaron sobre cada detalle de los movimientos islámicos, sin importar que tan moderadodos fueran. Es sorprendente que en un país como los EE.UU, donde organizaciones terroristas cristianas como los nazis y los defensores de la supremacía de la raza blanca tienen la libertad de expresarse y reclutar gente públicamente sin repercusiones. Sin embargo, si eres musulmán y si simpatizas con las opiniones políticas de una organización islámica, tendrás grandes problemas. Incluso asistir a la misma mezquita que un sospechoso resultaría en apuros serios. Esto es evidente para todos l@s que entienden los componentes de la política amerikana hacia el supuesto terrorismo islámico.” (p260-61)
Slahi también documenta la denegación de las prácticas religiosas en los campos de detención:
“Pero en los campos secretos, la guerra contra la religión islámica era más obvia. No solo no había señales hacia Meca, sino las oraciones rituales también fueron prohibidas. Recitar el Corán fue prohibido. Ayunar fue prohibido. Poseer el Corán fue prohibido. Prácticamente cualquier cosa relacionado con islam fue estrictamente prohibido. No estoy hablando de rumores; estoy hablando de mis experiencias personales. No creo que el estadounidense común esté pagando impuestos para librar una guerra contra el islam, pero sí creo que haya gente en el gobierno que tiene un problema grande con la religión islámica.”(p265)

Slahi no se da cuenta de que este chovinismo no es un problema que l@s amerikan@s tienen con la religión islámica, sino que es un problema con las personas oprimidas que se alzaran contra el imperialismo amerikano. El Islam es solo uno de los tantos blancos porque es una religión de l@s oprimid@s. El gobierno amerikano (y su gente) no tenía ningún problema con islam cuando Al Quaeda fue un aliado en la lucha contra el comunismo. De hecho, el mismo Slahi entrenó con Al Quaeda durante seis meses en Afganistán, pero esto fue durante el tiempo cuando el grupo fue apoyado por el gobierno amerikano y cuando luchaban contra el gobierno sostenido por los soviéticos en dicho país. Esta acción era legal para los ciudadanos en Mauritania e incluso fue animada por el gobierno amerikano. No obstante, este hecho se convirtió en uno de los factores más importantes que influyó la insistencia del gobierno amerikano de que Slahi estaba detras de los ataques del Centro de Comercio Mundial, entre otras cosas.

¿Se opondrán l@ss amerikan@s a la tortura?

Después de años de tortura e injusto encarcelamiento a manos del gobierno amerikano, las opiniones de Slahi sobre el país y sus habitantes permanecen relativamente moderadas. Ve el bien en todos, una opinión que compartida por los comunistas. Pero es una opinión que no le deja ver los intereses económicos de la mayoría de los amerikanos que hace que apoyen la tortura en Guantánamo, incluso después de que reportajes como este sean publicadas. “¿Qué pensaría un amerikano muerto común si podría ver lo que su gobierno está haciendo a alguien que no ha cometido ningún crimen contra nadie? Por más que me apenaba por los compañeros árabes, sabía que no representaban el árabe común. La gente árabe está entre los mejores en el planeta; son sensibles, emocionales, amorosos, generosos, se sacrifican, son religiosos, caritativos y amables… El odio contra los EE.UU seria regado si la gente en el mundo árabe supiera lo que sucede aquí. Incluso la acusación de que los EE.UU está ayudando y trabajando con los dictadores en nuestros países seria dimentada.” (p257) La realidad es que la mayoría de la gente en el mundo árabe esta consciente de la injusticia amerikana. De hecho, cuando Slahi preguntó porqué le estaban extraditando cuando pensaban que ya había probado su inocencia, la policía en Mauritania le dijo “los Estado Unidos es un país que está basado en la injusticia.” (p134) Es este conocimiento que resulta en que la gente empiece a luchar contra el imperialismo amerikano. Al mismo tiempo, la mayoría de l@s amerikan@s ahora saben sobre la tortura de los detenidos en la Bahía de Guantánamo y la opinión del público está lejos de furia a conocer estas acciones. Mucha gente de la población se reúne para dar apoyo a figuras políticas como Donald Trump cuando exige más tortura. A través de todo esto, vemos más evidencia que apoya la posibilidad de que Islam pueda ser una Teología de liberación para los que luchan contra el imperialismo amerikano. Así como las masas en Latinoamérica fueron atraidas a la Teología de liberación católica como una reacción contra la opresión e injusticia en esa región, es probable que segmentos de cualquier religión adapten sentimientos similares. La Teología de liberación fue una aliada valiosa para los revolucionarios en Latinoamérica.

Sea como sea que se desarrolle esta lucha de liberacióon, sabemos que la gente oprimida de este mundo no puede esperar a que los americanos abran los ojos y paren la tortura ellos mismos. Ahora, después de un año de que el libro de Slahi fuera publicado (e incluso fue entre los libros más vendidos), todavía no cambia su situación. Las masas deben liberarse a sí mismos; sus captores nunca rendirán su poder voluntariamente. Los amerikanos están disfrutando de los botines de los captores, entonces la mayoría de l@s amerikan@s están contentos con la tortura mundial imperialista.

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